Abriendo Puertas
Entregue su vida y sus problemas a Dios. Hágalo y permita que Dios actúe. Un amigo me envió este poema. Creo que es fantástico.
Entrégalo a Dios y Dile Adiós.
Como niños, que con lágrimas sus juguetes rotos traen, a nosotros para enmendar,
traje a Dios mis sueños rotos, pues con su amistad siempre he de contar.
Pero luego, en lugar de dejar a El solo trabajar,
Permanezco cerca, tratando, según mis medios,
de ayudar.
Finalmente exclamo, volviéndolos a cargar,
“Dios, ¿como puedes ser tan lento?”
“Hijo mío, ¿que puedo hacer?” El responde.
“Si no me los entregaste ni por un momento.”
ANONIMO
Ver Afirmación
|